Descripción
La diabetes es un trastorno por el cual los valores de glucosa en la sangre se muestran altos, ya sea porque el cuerpo no libera insulina –sustancia encargada de regular los valores de azúcar en la sangre– o porque no la utiliza adecuadamente. Existen dos tipos principales de diabetes: la diabetes insulinodependiente (tipo 1) y la diabetes no insulinodependiente (tipo 2).
Causas
La diabetes tipo I es el resultado de un daño severo en el páncreas, que puede responder a diversos factores (infección o deficiencia nutricional) pero es la causa de la destrucción de las células que producen insulina. Sin insulina, la glucosa permanece en la sangre en lugar de entrar en las células. Para sobrevivir, una persona con diabetes tipo I debe inyectarse regularmente dosis de insulina. Esta diabetes es más frecuente en menores de 30 años. La diabetes tipo II se debe a una deficiente producción y aprovechamiento de la insulina producida por el páncreas. Es propia de niños y adolescentes, y muy común en pacientes mayores.
Sintomas
Cuando aumenta la concentración de azúcar en la sangre, la glucosa pasa a la orina y los riñones producen más agua para diluirla. En consecuencia, se elimina también gran cantidad de agua, lo que explica la sensación de sed y hambre. También pueden presentarse somnolencia, náuseas, cansancio y visión borrosa. La diabetes tipo II, en cambio, puede no presentar ningún síntoma durante tiempo prolongado. Pero si la insuficiencia insulínica progresa, los síntomas empiezan a manifestarse.
Diagnostico
La diabetes se diagnostica a partir de los valores elevados de azúcar en la sangre. Esto se registra a partir de un análisis de sangre común, en ocasión de un chequeo, cuando el paciente advierte síntomas o cuando tiene antecedentes familiares de la misma enfermedad.
Imagen ilustrativa
