Rinitis anatómica: es debida a la
desviación del tabique o a anomalías de los cartílagos laterales. Puede asociarse con
secreción nasal no muy importante.
Rinitis por alteraciones del epitelio: en este caso el epitelio está formado por células
cuboides no ciliadas o de tipo escamoso.
Rinitis atrófica: la presencia de atrofia disminuye la resistencia al
flujo aéreo, quejándose muchos enfermos de congestión nasal.
Rinitis neurógena: suelen observarse cambios en el aspecto de la mucosa,
con síntomas relacionados a estímulos emocionales.
Rinitis farmacológica: asociada con el abuso de agentes
vasoconstrictores tópicos, así como de antihistamínicos, los que producen alteraciones
anatómicas y funcionales.
Rinitis endocrina: suele presentarse en pacientes con hipotiroidismo. Si
bien se desconoce su mecanismo, puede deberse a edema y engrosamiento del tejido
subcutáneo.
Rinitis alérgica: es de fácil reconocimiento por su intensa
sintomatología (estornudos, prurito, rinorrea acuosa nocturna). |