Las complicaciones más frecuentes de la úlcera péptica son la perforación y la hemorragia digestiva, las cuales pueden, por distintos mecanismos, autolimitarse o determinar distintos cuadros clínicos desde moderados a severos, comprometiendo inclusive la vida del enfermo.


Una úlcera péptica se perfora cuando la lesión se extiende atravesando las capas musculares y la serosa. La perforación es más frecuente cuando las lesiones ulcerosas se ubican a nivel de las paredes anteriores o bien de las curvaturas. En tanto, las úlceras perforadas de las paredes posteriores pueden penetrar en otras estructuras. La presente imagen muestra una úlcera perforada de la pared posterior de la primera porción del duodeno.